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Belleza

El Poder del Jengibre

Debo reconocer que una de mis grandes debilidades son las cremas para el rostro, en especial aquellas que logren atenuar considerablemente el paso del tiempo. Como ya no soy una adolescente ni tampoco una ‘treinteañera’, es más admito que ya pasé la barrera de los 40 hace un par de años, reconozco que las arrugas […]

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Debo reconocer que una de mis grandes debilidades son las cremas para el rostro, en especial aquellas que logren atenuar considerablemente el paso del tiempo. Como ya no soy una adolescente ni tampoco una ‘treinteañera’, es más admito que ya pasé la barrera de los 40 hace un par de años, reconozco que las arrugas no son un tema menor, sobre todo cuando uno ve que cada día la juventud y lozanía en la mujer son características esenciales para sentirte parte de este moderno y civilizado país.

No es que quiera ser Sarah Jessicar Parker, de Sex and the City, bueno igual no estaría nada de mal tener ese gusto exquisito por la moda, los accesorios y los zapatos de Manolo Blahnik, pero sí me encantaría verme como se ve ella en la publicidad en la que aparece con los productos para el cuidado del rostro de Garnier Skin Naturals. Entonces como soy ‘busquilla’ y muy curiosa, me decidí a probar Ultralift día. Comencé a usarla hace un par de semanas. La verdad es que la encontré exquisita, con una textura suave que deja la cara como una seda. Como me gustó tanto, me puse a investigar qué ingredientes tenía que la hacía tan rica ( se ha convertido en mi último vicio) y descubrí que los pueblos originarios de China e India, país que me fascina y que les recomiendo visitar alguna vez en la vida, fueron los primeros en usar el tan preciado ingrediente de esta crema: el jengibre, sí ese rico aliño que usamos para darle un sabor especial a las comidas. Bueno estos pueblos lo usaban además como ‘medicina universal’. La sabiduría china también lo cataloga como parte universal del yang, responsable de equilibrar al ying en la búsqueda de la armonía que el cuerpo necesita.

De ahí entonces que mi cara se vea más armoniosa y lozana, porque el jengibre hace que se descontracture, o sea que se relaje. Además es un potente antioxidante natural que capta el exceso de radicales libres, los principales responsables del envejecimiento celular, dándole a mi cara la luminosidad que necesito para verme bien, porque convengamos en que verse bien de cara y cuerpo es algo que no debemos perder nunca en el horizonte. Por lo que les aconsejo probarla para que sientan lo mismo que siento yo cada mañana cuando me la aplico: calma, tranquilidad y equilibrio para comenzar el día, sobre todo un poco de esa sabiduría que tienen los chinos y los indios para aceptar con humildad y sencillez el paso de los años.

Bueno , no las aburro más con mi ‘nuevo y efectivo’ descubrimiento. Sólo las invito a que la prueben y me comenten cómo les fue con esta crema. Les aseguro que van a quedar tan contentas como yo, y si por esas casualidades de la vida nos encontramos en algún lugar, les sigo contando más de mi descubrimiento ‘regalón’: la crema de Garnier.

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