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Belleza

Paola Cid y su vestido de novia: “Me sentí la más mina del mundo”

Conocimos a una novia y su diseñadora y entramos en el proceso de creación de una pieza que fue única y perfecta para ambas. Más de la historia de este vestido a continuación.

Por FOTOGRAFÍA: DANIELA GALDAMES MAQUILLAJE: MELANIE TETZNER
Paola Cid y su vestido de novia: “Me sentí la más mina del mundo”

Definir cuál será el vestido perfecto para dar el sí tiene muchas etapas, desde elegir el estilo, pasando por las telas, si se compra o se comienza de cero, y detalles que parecen infinitos.

Por lo mismo, nos acercamos a Paola Cid, periodista y Directora Asociada de Alta Comunicación quien se casó este año para preguntarle al respecto de sus decisiones. Todo comenzó con una maravillosa propuesta:

“Con Mati, mi pololo, andábamos de vacaciones en Italia, en la Costa Almafitana, y él decidió pedirme matrimonio al atardecer en Positano, para mí el lugar más romántico del mundo. Estábamos comiendo pastas con un exquisito vino rosé en un restaurante con vista al mar, y cuando llegó la hora del postre sacó un anillo y me dijo que este momento teníamos que guardarlo para siempre”, relata Paola, quien luego de seis años de relación con su pareja, dio el “sí” que la ha hecho más feliz hasta hoy.

En ese momento Paola no tenía nada claro en su cabeza, nunca imaginó su vestido, pero el trabajo que realizó en conjunto con su diseñadora, Catalina Hartard de OUI Novias, superó mil veces cualquier diseño que pudo soñar.

Llegó a ella por recomendación de una amiga y confiesa que fue amor a primera vista: “No hablé con nadie más. Muchas personas me dicen: ‘¡pero cómo! Yo hablé con cuatro diseñadoras’, pero la verdad es que la primera vez que me junté con Cata todo fluyó muy bien. Vi sus diseños y tenía muchos que me encantaron. Sin ella no sé qué hubiese hecho”.

Por su parte a Catalina le gustó trabajar con esta novia, lo que más destaca es lo dispuesta que estuvo para aceptar sus sugerencias y propuestas, lo que la entusiasmó de inmediato a trabajar con ella.

“Me encantó lo energética y alegre que es. Eso se agradece mucho cuando uno va a vivir un proceso de trabajo que puede durar de seis a ocho meses. Lo más divertido de trabajar con ella, es que es una mujer trabajólica y enérgica, siempre andaba corriendo. Muchas veces mientras le probábamos ella mandaba mails, hacía llamadas… una multimujer como se dice”.

¿Qué querías transmitir con el look de Paola y su vestido?

CATALINA HARTARD: Lo más importante era sacarle partido, hacer un lindo diseño que la acompañara con su cuerpo. Ella siempre me mencionó que el escote halter le acomodaba mucho, y justamente al ir probando fue el que más nos gustó. La idea en general era hacer algo elegante, de líneas simples con algún detalle especial. Pao tiene una cara y sobre todo una sonrisa muy linda y eso no podía quedar fuera de todo esto. Por eso la decisión del escote, lo despejado de sus hombros y su cuello era vital para que ella se luciera a la perfección.

¿Qué telas elegiste?

CH: Trabajamos con un crepe de seda opaco, gasa chiffon, malla de seda y un bordado hecho a mano que hizo especialmente la artista Aurora Anita en hilo plata y pedrería para este vestido.

¿Cómo te sentiste en tu vestido?

PAOLA CID: ¡Increíble! Me acompañó en todo momento, lo amé. Me sentí la más mina del mundo, quería que me sacaran 800 fotos, cómoda en todo momento, no me preocupé en ningún momento de nada, fue todo felicidad.

¿Cómo fue la relación que crearon?

CH: Eso es lo mejor de este trabajo, como uno ve a las novias entre seis meses hasta un año, uno va conociéndolas, a veces a sus amigas o parientes. Siempre hay conversaciones divertidas y a veces otras más complejas, pero uno siempre está ahí en medio del proceso, así que se crean lazos. Cuando se van con su vestido, es emocionante porque uno pasa de verse muy seguido a no vernos más. Hay novias muy tiernas que me dejan notas o cartas de agradecimiento, y eso es muy gratificante para mí y el equipo.

PC: La mejor, la verdad es que sin Cata, no sé que hubiese sido de mí, tuvo una paciencia enorme de adaptarse a mis “no tiempos”, de poder meterse en mi cabeza y tomar decisiones por mí con la seguridad de que sabía que me iban a gustar, de entender mi relajo dentro de mi loca vida, y reírse conmigo; fue la mejor en todo momento.

¿Qué haces cuando una novia llega con una idea y tú prefieres hacer otro diseño porque crees que le va a favorecer más? ¿Cómo lo solucionas?

CH: Eso pasa mucho. Le voy probando y armando cosas en el cuerpo para que ella misma pueda visualizar que lo que le estoy sugiriendo es lo que más le favorece. De todas formas, no me gusta pasarlas a llevar e imponerme, es importante que ellas también descubran eso solas. Y por otro lado les digo que no renuncien tan fácil a lo que ellas siempre quisieron y tratemos de ir probando o darle una vuelta antes de tomar decisiones.

¿Tienen alguna anécdota en relación al vestido y su proceso de creación?

PC: Creo que el tema de los zapatos fue un suplicio para la pobre Cata, porque no los tuve hasta casi el día antes al matrimonio, entonces llegaba a las pruebas con zapatos diferentes y Cata con su paciencia me quería matar, porque no tenía claro el largo del diseño. Lo otro es que fui a buscar el vestido en Uber y me lo llevé a la oficina porque tenía reunión y no alcanzaba a ir a mi casa a dejarlo; ella se reía de mí y me encontraba una loca. Y creo que lo peor para ella fue cuando estábamos un viernes en prueba de vestido y le digo: “Mañana me caso por el civil, no sé qué ponerme, quizás más rato voy al mall”, ¡casi se muere! y me pasó una blusa de seda hermosa de su colección de ropa para madrinas (risas) y me decía que a veces mi relajo la estresaba.

El resultado finalmente fue un vestido de líneas simples, minimalista, en el que Paola quería sentirse cómoda y ser completamente ella. “No quería aparentar nada, ni tener que preocuparme más del vestido que de tener que pasarlo bien. Quería ser la más linda, brillar, muy femenina, pero sin dejar de poder bailar hip hop hasta abajo. ¡Y se logró!”.

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