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Celebridades

El amor también mata

Una pasión incontrolable los arrastró. Sus historias concluyeron dejando un rastro de amargura y dolor. El rechazo, el pérdida y el abandono, acabaron con sus vidas.

El amor también mata

Pocas cosas son más complicadas de enfrentar que una ruptura amorosa. Igor Caruso, el célebre psicoanalísta y autor de La separación de los amante, explicó que se trata de un evento verdaderamente catastrófico: no solo representa la muerte simbólica de quien amamos, también es vernos morir en él.

Sin embargo, el paso del tiempo y otros mecanismos emocionales, nos permiten superarlo. Y es que, bajo condiciones normales, tarde o temprano, las heridas suelen cicatrizar.

Aunque es cierto que hay quienes nunca lo consiguen. Tanto la personalidad como la historia de vida, hacen que algunos amen la forma tóxica y destructiva, pero en otras ocasiones su fragilidad emocional los lleva a desarrollar una dependencia tal, que a la hora de la separación, ya sea por muerte o abandono, no logran mantener el control. En los casos que son más extremos terminan cometiendo o haciéndose un daño realmente irreparable.

Tal es el ejemplo de muchos famosos y sus parejas. Sus amores acabaron finalmente llevándolos al precipicio y a la muerte.

No esta vez

“Han pasado tres días sin creer que ya no estás a mi lado… podría seguir adelante con el corazón roto y poner todas las piezas juntas de nuevo… podría… solo que esta vez no tengo fuerza de voluntad”. Esta es la conmovedora nota de suicidio que Cathriona White, de 30 años, le dejó a Jim Carrey. Sus líneas, dan cuenta de cómo se sentía en el momento en que decidió ingerir una alta dosis de los fármacos que había tomado del botiquín del actor.

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La pareja pasaba por muchos altibajos durante su relación, pero esa vez la ruptura era definitiva. A él, que andaba tonteando de fiesta en fiesta, no parecía haberle afectado demasiado. Pero a ella, la devastó. No obstante, durante el funeral se pudo ver a Jim desencajado y adolorido cargando el ataúd de la chica. Luego, publicaría en su Twitter una foto de ambos con un mensaje que decía: “El amor no se puede perder”.

Asimismo, este es solo un botón de muestra. Existen muchos casos de hombres y mujeres que no lo pudieron resistir al verse alejados de los seres de su afecto. Y es que la fragilidad emocional, así como el hecho de colocar en alguien todas las expectativas de felicidad, y la falta de objetividad, pueden llegar a convertirse en trampas mortales.

Aman demasiado

Esto es quizá lo que le ocurrió a Marilyn Monroe. Luego de su largo historial de descalabros emocionales, se especula que el rechazo del entonces presidente Kennedy, fue el gran golpe final que la llevó a quitarse la vida.  Pero al igual que el de ella, y aunque parecen inexplicables, los suicidios por amor que cometen mujeres bellas, famosas y adineradas, no son inusitados.

Ruslana Korshunova fue una hermosa supermodelo rusa que despegó con fuerza a principios del milenio. Su belleza descrita como “élfica”, la llevó a representar a Nina Ricci, ser la portada de Vogue y a firmar un envidiable contrato con la agencia IGM. Pero su cuerpo apareció estrellado contra la acera afuera de su lujoso departamento en Manhattan. Sus amigas no dudaron en revelar que un amor no correspondido la llevó a arrojarse por la ventana.

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Otro triste ejemplo es el de Dalida, la diva de la canción mediterránea que en los ochenta se quitó la vida con una dosis letal de barbitúricos. ¿La causa? El suicidio años atrás, de quien fuera el amor de su vida. Cuando ocurrió, ella intentó de manera infructuosa hacer lo mismo. Lo logró dos décadas después; pero mientras, cargó con la desolación por la partida de su amado.

Karma

Sylvia Plath, la brillante exponente de la poesía confesional, abrió las llaves de gas y metió la cabeza en el horno. Junto con Ted Hughes, protagonizó la pareja de moda en los ámbitos intelectuales ingleses de los sesenta. Pero constatar los amoríos de su esposo con Assia 

Wevill, que textualmente se había propuesto seducir a Ted, detonó sus peores emociones. Seis años después, abrumada por el recuerdo de Sylvia, rechazada por los círculos literarios y despechada al saberse engañada, Assia terminó matándose de igual manera y arrastrando consigo a la pequeña hija que había tenido con su antiguo amante.

Lo mismo haría Margarita Gil Roësset. Con solo 24 años, se enamoró locamente del poeta Juan Ramón Jiménez, quien le doblaba la edad y nunca quiso corresponderla. “No la leas ahora”, le dijo ella entregándole una carta en la que le escribió a su amado: “Ya no puedo vivir sin ti”. De regreso a su casa, Margarita se dio un tiro en la sien.

Por su parte, Jeanne Hébuterne, la mujer y musa inspiradora de Amedeo Modigliani, luego de que el pintor muriera abatido por la enfermedad y las adicciones, se arrojó al vacío desde el balcón de la casa de su padre, presa de la desesperación y el dolor por haberlo perdido. Tenía 21 años y nueve meses de embarazo.

Ellos también lloran

Al igual que las mujeres, los hombres son víctimas del pesar de una separación. Cuando murió Brittany Murphy se desataron una serie de especulaciones en torno a su sospechoso fallecimiento. Aunque los médicos dictaminaron una serie de circunstancias que se conjugaron para provocarle una neumonía aguda y una grave anemia, hubo quien dijo que su madre la había asesinado. Su marido, Simon Monjack, estuvo  en el centro de la polémica hasta que, de pronto, desapareció. Aparentemente fue víctima de una severa depresión que culminó seis meses después con su inesperada muerte, bajo sucesos semejantes a las de su esposa.

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Ícono de la nouvelle vague (Nueva ola del ciné francés), la actriz gala Jean Seberg se quitó la vida en 1979. Era su tercer intento de suicidio, pero esta vez lo hizo gracias a una dosis masiva de píldoras y alcohol. Se adujo que las causas fueron las presiones que recibió por parte del FBI, debido a los nexos que había mantenido con la extrema izquierda y por su apoyo a causas relacionadas con los derechos civiles y contra el apartheid. Pero si bien, la última etapa de su vida fue un remolino, siempre estuvo Romain Gary, para sostenerla, cuidarla y darle la mano. Luego de hacer lo posible por limpiar el nombre de su mujer, un año después de su partida, el escritor se quitó la vida.

Aunque no lo logró, también recodamos que el dolor enorme que dejó en Clark Gable la muerte de Carol Lombard en un accidente de aviación y que lo llevara a enrolarse en misiones suicidas durante la guerra. El galán moriría años más tarde de un ataque al corazón; a petición expresa fue sepultado junto a su ángel rubio.

Último aliento

Entre las luminarias con corazones rotos y existencias truncadas, destaca la famosa checa naturalizada mexicana, Miroslava Stern. Su belleza, sin duda, la hizo brillar por sobre muchas otras, no obstante, de igual dimensión fue su infortunada vida sentimental.

Hija adoptiva del matrimonio Stern, fue rechazada por su madre biológica. Durante la guerra, la familia tuvo que huir de Europa abandonando a su abuela a quien adoraba. Fue en su juventud cuando sufrió la muerte de un novio al que quería muchísimo, y años más tarde, se casó muy ilusionada solo para descubrir que su marido era homosexual y la había usado para guardar las apariencias.

Todos esos acontecimientos le provocaron una gran inestabilidad emocional y fuertes crisis nerviosas. Antes de cumplir 30 años, se enamoró de Mario Moreno “Cantinflas” y tuvo un tórrido romance  con el torero Luis Miguel Dominguín. No se sabe exactamente quién de las dos celebridades, le causó la desilusión que la llevó a la muerte.

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Finalmente, recordamos al empresario español Jorge Monje, un hombre pleno, lleno de fuerza, vitalidad y salud, quien fue hallado sin vida a menos de un año del fallecimiento de su mujer, la actriz Lorena Rojas. La pareja tuvo una breve, pero intensa historia de amor. Se casaron en el lecho de muerte de Lorena, quien padecía cáncer de seno. Aunque no se conocen los detalles de su deceso, se sabe que a Jorge le dejó de interesar la vida, pues la mujer que amó hasta el último aliento ya no estaba con él.

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