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Celebridades

¿Cuánto cuesta ser estrella?

Son capaces de derrochar miles de dólares en máquinas cazafantasmas, pasajes de avión y, por qué no, hasta en arrendar un estadio.

¿Cuánto cuesta ser estrella?

Madonna siempre ha tenido gustos excéntricos, desde sus novios y su clóset, hasta ¡sus bebidas! Se dice que desembolsa 10.000 dólares al mes en agua bendita de la Kabbalah, y es que no solo la usa para beberla, sino para bañarse. ¿Por qué vale tanto? Al parecer, su tecnología reestructura la unión intermolecular del H2O (lo cual sea que signifique eso).

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Otra celebridad extravagante es nada menos que Owen Wilson, al comediante le gusta tanto presumir su buen aspecto que está dispuesto a invertir 1.200 dólares por sesión de bronceado, y se realiza al menos tres de ellas cada mes.

Pero te sorprenderá saber que no es una famosa actriz de Hollywood quien suele despilfarrar en peinados, ¡sino el expresidente galo François Hollande! Destina 10.000 euros al mes a arreglar su melena. Por supuesto, el político ha sido blanco de burlas porque los resultados no parecen dignos de semejante cifra. ¿Y tú qué opinas al respecto?

Victoria Beckham es toda una veterana a la hora de gastar. En una sola tarde, se las ingenió para desembolsar 1.6 millones de dólares en Milán. Compró 12 pares de anteojos, un set de maletas, cinco sofás y un reloj. Y como su obsesión son los dientes blancos, derrocha hasta 44.000 dólares en tratamientos de limpieza, lo cual es extraño, pues nunca sonríe.

Jennifer Aniston también asombra y aunque asegura que jamás se haría cirugías, ese cuerpo dorado viene con una etiqueta, según cálculos del sitio Total Beauty este es el desglose: 45 dólares por sesión de bronceado, 80 por depilación de cejas, 685 a la semana por comida recomendada por la dietista Carrie Wiatt, 900 semanales en clases de yoga, 920 por corte de pelo, 1.186 en cuidado de la piel (peelings, faciales, cremas) y 4.400 en maquillaje profesional. ¿El gran total? ¡12.971 dólares mensuales!

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La actriz Priyanka Chopra afirma que su mejor inversión ha sido comprar terrenos en Mumbai y en Goa, en su natal India, pero aunque es cuidadosa con su dinero, en 2013 celebró 10 años de carrera a lo grande: “Mi mamá insistió en que tenía que conmemorarlos, así que pasé por ella, fuimos a cenar y luego compramos un Rolls-Royce personalizado”, declaró.

Quienes tampoco escatiman en placeres son los multimillonarios Jay-Z y Beyoncé. La cantante ha llegado a comprar excentricidades como unos pantalones Balenciaga, confeccionados en oro (con un costo de 100.000 dólares), y su esposo ha gastado 250.000 dólares de champagne Armand de Brignac. Y con sus retoños no son la excepción: al nacer la pequeña Blue Ivy le regalaron un caballito de oro de 400.000 dólares, una cuna de 30.000 y una silla con cristales de 10.000, y para sus gemelos prepararon una habitación de medio millón de dólares, sin contar detalles como una galaxia pintada a mano en el techo, por 20.000 dólares, sala de cine de 200.000 y un equipo de sonido valuado en 50.000.

Cuando aún eran pareja, Brangelina sí que se daban la buena vida: ¿un millón de dólares por un helicóptero para pasear en Francia? OK. Otro millón por una pintura del artista alemán Neo Rauch que le fascinó a Brad Pitt, ¿por qué no? Y al separarse, los gastos solo se multiplicaron: Angelina se compró una casa de estilo francés (para no extrañar el país) por 25 millones y mientras la encontraba, el arriendo de su hogar provisional le costó 35.000 dólares cada 30 días. Para superar el mal trago, Brad se fue de vacaciones a las islas Turcas y Caicos, y no dudó en pagar 15.000 por noche, solo en alojamiento.

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Estos son otros caprichos que dan, literal, placer: Kate Moss decidió pagar 425 dólares por un vibrador de oro, el Jimmyjane Little Something, a la venta en la tienda La Petite Coquette de Nueva York. Aunque el precio no parece mucho, lo es si consideras que un juguete promedio cuesta 15 dólares.

Lo mismo pasa con el colchón de Daniel Radcliffe, quien pagó 17.000 dólares por uno hecho con pelo de caballo, cosido a mano y en varias capas, el cual se ajusta a la perfección a su cuerpo; sin embargo, uno regular ronda los 500 dólares.

Johnny Depp es otro bon vivant; se dice que llegó a despilfarrar al menos 30.000 dólares al mes en vino, el cual bebía en su yate, de 18 millones, servido por 40 personas que requerían un sueldo total de 300.000 dólares mes a mes. ¿Qué tal?

Lady Gaga tampoco conoce límites, un noche tuvo un sueño con peces japoneses y a la mañana siguiente los compró por 60.000 dólares. Y en una ocasión que se lastimó la cadera durante un tour, mandó a hacer una silla de ruedas con baño de oro de 24 kilates. Y ya que prefiere no volver a tener incidentes así, según ella, causados por malas energías, se asegura que cualquier lugar adonde vaya se encuentre libre de espíritus, para lo cual no le ha dolido invertir 50.000 dólares en equipo electromagnético capaz de detectarlos.

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Lo que resulta casi inverosímil es el día que Bono olvidó su sombrero, y en lugar de superarlo y esperar a llegar a casa para usarlo, el cantante decidió comprar un pasaje de primera clase, el cual le costó 1.500 dólares, para llevarlo hasta donde él estaba sin que sufriera daño alguno.

Antes de sus problemas financieros, Kesha no tenía reparo en gastar al menos dos mil dólares en escarcha. Declaró en una entrevista: “Tengo pistolas de escarcha y me gusta esparcirla por todas partes de mi cuerpo”, además tenía un experto en glitter (sí, eso puede ser una profesión) que la seguía a todas partes para asegurarse de que siempre estuviera cubierta, “sería una decepción si alguna vez mis fans me vieran sin ella”. ¿No es una locura?

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