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Celebridades

Segundo Round: Rose McGowan se enfrenta a sí misma

Su nombre lidera las denuncias de acoso y abuso sexual hacia el productor Harvey Weinstein, pero en el transcurso de los meses su voz ha tomado un tono que la pone en la mira, y no justo como ella esperaba.

Por Autor: María del Carmen López
Segundo Round: Rose McGowan se enfrenta a sí misma En esta foto del 27 de octubre del 2017, la actriz Rose McGowan habla en la inauguración de la Convención de Mujeres en Detroit. (AP Foto/Paul Sancya, Archivo)

Rose McGowan no es una actriz que cuente con una trayectoria profesional muy prolífica, pero esto no la exenta de mantenerse en primera plana desde que se destapó el escándalo Weinstein. A pesar de no haber participado de viva voz en el famoso reportaje de The New York Times, que ventiló el bajo mundo hollywoodense, sí fue de las primeras en acusar al productor de abuso sexual, enrecriminar a sus compañeros actores y también en señalar a algunos directores de cine como cómplices.

Pero lo que parecía ser una valiente postura poco a poco se ha demeritado, primero, cuando ella misma reconoció que recibió del bolsillo de su victimario 100.000 dólares para que retirara una demanda en su contra, y según dice la propia McGowan, a principios de octubre del año pasado, Weinstein le habría ofrecido un millón de dólares a cambio de su silencio, aunque ella hizo una contrapropuesta: seis millones y no hablaría nada, aunque puntualizó que al final desistió de tal acuerdo pues le parecía inadecuado.

Lo que es difícil dilucidar es si en realidad quería ser fiel a su lucha, o bien, esperaba una mejor oportunidad para obtener mayores ganancias, y es que hace poco lanzó un libro de sus memorias titulado Brave, a través del cual ofrece detalles innecesarios sobre cómo sucedió el presunto abuso sexual.

¿Quiere ser la mano que mece la cuna?

Algo que está muy claro desde el principio, es que Rose pretende ser quien marque las líneas que deben seguir todas y todos quienes se expresan sobre este caso, y si no cumplen con sus expectativas, los tacha de tibios e hipócritas, he aquí algunas de sus reacciones: cuando Julianne Moore se confesó horrorizada por los sucesos, le dijo que forzara la renuncia de la junta directiva
de la empresa de Weinstein. En los Golden Globes tachó de hipócritas a las actrices que vistieron de negro para manifestarse en contra del acoso, y a Meryl Streep la ha acusado de proteger a Weinstein. Uno de sus ataques lo protagonizó durante la presentación de su autobiografía titulada Brave, cuando una asistente transgénero le cuestionó por qué no había hecho nada a favor de esta comunidad que también es víctima de abuso sexual. Las palabras que le dedicó fueron: “Deberías estar agradecida por lo que hago por el maldito mundo. Cállate y quítate del medio”.

Vuelve de las tinieblas

Por su parte, Harvey Weinstein, quien se había mantenido al límite de la difícil situación que enfrenta, solo había contestado en uno que otro caso, como ocurrió con la declaración de Salma Hayek o de Uma Thurman. Pero esta vez decidió de nuevo manifestarse, luego de saber que McGowan promocionaba su libro.

A través de sus abogados, el productor ha reiterado que sí hubo tal encuentro, pero que fue consensuado y, además, su equipo legal entregó emails de personas que ella ha señalado que conocían lo ocurrido, como Ben Affleck y Jill Messick, esta última ex representante de la actriz, quien el pasado febrero se suicidó debido a que, según su familia, sufría “daños colaterales” emocionales por la actitud de McGowan. Si bien es cierto que la participación de la estrella de Charmed en la denuncia ha sido muy importante y ha tenido una fuerte influencia en la lucha contra el acoso sexual en la Meca del Cine, también lo es que con mucha facilidad pierde los estribos y da por hecho que quienes no están con ella, se encuentran en su contra y les ha lanzado condenas e injurias, reacciones que en un momento dado pueden poner en tela de juicio sus intenciones y, como en un efecto dominó, afectar también la valentía de tantas mujeres que han dado la cara.

Rose McGowan tiene ante sí un reto personal: asumir el compromiso que adquirió al convertirse en pilar de un movimiento contra el acoso, y no un tema individual como lo ha dejado sentir con sus declaraciones que restan valor a su postura. Un tema que sigue en desarrollo y que nos sorprende día a día.

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