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Celebridades

Loving Pablo y el papel que desafió a Javier Bardem

Con un Oscar, tres nominaciones a cuestas y famoso por haber interpretado a los peores villanos en Hollywood, Javier Bardem conversó sin tapujos sobre la cinta que lo metió en la piel del narcotraficante más buscado de la historia: Pablo Escobar.

Por Por: Fabián W. Waintal
Loving Pablo y el papel que desafió a Javier Bardem

Sin Penélope Cruz a su lado, Javier Bardem llega al Hotel Four Seasons de Toronto, acompañado por su mánager. Los guardaespaldas han quedado afuera, escoltando la camioneta negra de vidrios polarizados que lo trasladó por la ciudad para estrenar dos películas tan diferentes como apasionantes: Mother! y Loving Pablo. Y más tarde, tras una serie de autógrafos, selfies y una glamorosa alfombra roja, acepta el desafío de tener una conversación abierta sobre su vida y carrera con Vanidades, en el imponente teatro Glenn Gould Studio.

VANIDADES: ¿Viniendo de una familia de actores, es verdad que buscabas dedicarte a la pintura?

JAVIER BARDEM Trabajé en la construcción, dibujando caricaturas en la calle y también fui stripper por un día. Y mi madre vino ese día al club para animarme (risas). Yo estaba tan nervioso, que saqué a bailar a mi hermana… estaba haciendo un paso de tango sexy… y le quebré la pierna (le cuesta parar de reír). Ahí me di cuenta de que mi carrera como stripper había terminado. Pero me pagaron. Y así pude seguir estudiando. También participé de extra en cine para poder pintar, como una forma de encontrar mi lugar en el mundo, porque hasta los 18 no supe que quería ser actor.

“Mi primer rol surgió por acompañar a mi hermana, quien era actriz, hasta que después renunció por lo difícil que era trabajar”.

VA: ¿Qué recuerdas de aquella primera película que hiciste con Penélope Cruz: Jamón Jamón?

JB Penélope (Cruz) tenía 16 años, yo 21. Hay una escena en un auto donde un hombrecito tenía que conducir porque yo no sabía. Él manejaba con sus manos en el acelerador mientras yo fingía que conducía. Fue humillante, me acuerdo que pedí perdón porque debí haber sabido. Pero yo igual salía del auto como el hombre más macho… para mí era muy ridículo. Pero sí, el resto es historia. Penélope tenía 16, yo 21 y tuvimos que besarnos por completo en la boca. Fue 25 años atrás. Esa película explotó en España. Fue un tremendo éxito y ninguno de nosotros estaba preparado para algo así… y por un momento me puse a pensar en lo que quería hacer después, y empecé a buscar personajes diferentes, porque es lo que más me atrae.

VA: Ya casado y con hijos, ¿la paternidad cambió tus decisiones en el cine?

JB Sí, porque hoy hay dos pequeñitos que me miran y quieren ver a papá. Ellos no quieren ver a Pablo Escobar, ni a Ramón Sampedro peleando por una eutanasia. Ellos quieren ver a papi, y el padre es el mejor rol para interpretar. Tampoco hablo por todos los actores, pero, por lo general, tratamos de identificarnos a través de nuestros personajes. Los mejores actores que conozco no tienen temperamentos fuertes; tratamos de encontrar algo en los papeles que interpretamos. Y está bien no tener personalidad… porque en este mundo no hay que ser por obligación fuertes, ni buenos, ni bien parecidos… pero cuando tienes dos hijos, necesitas un carácter fuerte y el juego cambia. Por eso, la forma en que hoy tomo mi trabajo es diferente, me veo forzado a dejarlo todo atrás dentro de un estudio, para volver a casa. Y eso es más sano.

VA: ¿Es verdad que al inicio de tu carrera rechazaste Minority Report (de Steven Spielberg) para filmar Mar adentro?

JB Sí, porque no había sido el momento correcto para hacer una película de Spielberg. La primera vez que lo conocí, no pude hablar de la impresión. Hoy podría hacerlo, ¿por qué no? Ya hice bastante, pero en aquel entonces, no. Para mí, era muy difícil saltar a una actuación en inglés, prefería quedarme en España. Además era un momento donde había mucho cine español…

VA: ¿Qué te evoca aquella época en la que Mar adentro ganó el Oscar como Mejor Película Extranjera?

JB Es una gran película. Yo tenía 33 entonces. ¡Jesús! Es una de esas cosas que haces cuando eres joven y no tienes miedo. No sé ni cómo acepté. Supongo que la ambición disparó algo en mí, confianza o destino, pero traté de hacer lo mejor. Y cuando lo veo ahora, jamás haría algo así. Pero fue una gran experiencia, por supuesto.

VA: ¿Y qué dices de los personajes que dan terror, como el que interpretaste en No Country For Old Men y te dio el Oscar?

JB Me gustan esos papeles. Cada vez que la veo, me acuerdo de una regla importante en la actuación: cuando interpretes a un rey, asegúrate que te traten como tal, no actúes como un rey. Porque los actores son los que me hicieron dar miedo, yo no hice nada, solo tenía el peor corte de pelo y una moneda que tiraba al aire. Me la pasé matando gente (risas).

Cuando terminamos el rodaje, me trajeron un pastel de chocolate con 45 velas y cada vela tenía la cara de la persona que yo había matado en el cine. Ni siquiera había filmado escenas con Josh Broin o Tommy Lee Jones. Solo mataba personas. Y recién cuando la vi, me di cuenta de que era buena.

VA: ¿Cómo fue la noche en que te convertiste en el primer español en ganar el Oscar (Mejor Actor de Reparto 2008)?

JB Estaba sentado con mi madre a la izquierda y Jack Nicholson a la derecha, leyendo lo que iba a decir porque había chance de que pudiera ganar y era mejor que tuviese algo escrito, en especial para alguien que no hablaba inglés y apenas tenía 45 segundos. Tenía una lista gigante de nombres y él (Nicholson) se dio cuenta de que estaba sudando y me preguntó qué pasaba, y le dije: “¿Qué pasa si gano?”. Y él contestó: “Borra los nombres, no te emociones tanto y dedícaselo a tu madre”. Tenía razón. Subí y se lo dediqué a mi mamá. “Gracias, señor Nicholson”.

VA: Y uno de los retos más recientes fue interpretar a Pablo Escobar. ¿Es verdad que ya te habían ofrecido el papel y te negaste?

JB Es cierto. En 1988 ya me habían ofrecido filmar una película. Sabía de él, había escuchado la historia, pero no me interesaba tanto. Después empecé a leer y me pareció todo un personaje. Quería interpretarlo. Te hablo de hace mucho tiempo. Y desde aquel entonces me proponían muchísimas cintas sobre Pablo. Algunas ni siquiera llegaron al cine… pero yo siempre las rechacé porque pensé que no mostraban al ser humano. Era una leyenda o un monstruo. Y tenemos que recordar que él es un ser humano… es lo que da más miedo… lo que lo hace más peligroso. No tenía que representar a un villano como el de Piratas del Caribe, donde fue divertido ponerse un disfraz. Con alguien real es diferente, hay que aprender lo que le pasó a esa persona como para convertirse en el monstruo que cambió la historia por lo peor. Y es lo que nunca antes había encontrado en otras producciones.

VA: ¿Qué cambió esta vez?

JB Encontramos un punto de vista, el de Virginia Vallejo, una periodista que tuvo un romance con él durante muchos años y que lo ayudó a ser la voz de la gente humilde en Colombia. Es lo que me pareció interesante para desarrollar la película. Y lo logramos. Estoy muy orgulloso, porque también fue muy duro filmarla. Es muy entretenida.

VA: ¿Por qué la decisión de grabarla en inglés y no en español?

JB Tratamos. Cuando filmas una película en español,en francés o italiano, y apuntas al cine internacional con gran escala, hay un techo. Lo intentamos durante varios años, hasta que paramos, lo hablamos y pensamos que si la idea y la historia en verdad importaba, si los personajes estaban bien representados, la gente iba a verla sin evaluar el idioma. Como hicieron Doctor Zhivago o Viva Zapata!, con Marlon Brando ha- blando en inglés en el rol de Zapata, y tantas otras películas como Amadeus. Si la historia funciona, el idioma es solo una barrera los primeros cinco minutos. El resto, es puro cine.

VA ¿Fue difícil separar la vida personal al trabajar con tu esposa Penélope?

JB Tuvimos que hacer un trato. Teníamos que saber cómo interpretar a dos personas, en una relación intensa sin ser afectados. Todo iba muy bien hasta que un día filmamos una escena donde ella venía a la prisión para pedirme ayuda. Cuando la gente ve esa escena se da cuenta de lo que digo. Es muy intensa. Es una de esas partes tan brillantes en lo escrito que no veía la hora de actuarla, hasta que llegó el momento y pensé: “No quiero hacerla” (risas), porque daba miedo. Es maravillosa… ese día, yo estaba bien. Ella estaba bien. Pero después volvió a casa diciendo: “No quiero verte”. Yo insistía en que era yo, no era Pablo. Pero esa noche dormí en el sillón (risas). No la culpo, no la culpo.

Venice, Italy. 06 September, 2017. Javier Bardem and Penelope Cruz attend the premiere of the movie ‘Loving Pablo’ presented out of competition at the 74th Venice Film Festival (Photo by Matteo Chinellato/NurPhoto via Getty Images)

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