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Mujer 3.0

Bárbara Loiss: el secreto

Pasaron unos segundos tras la confesión de Bárbara, sin embargo Alicia no pudo reaccionar. La figura de Federico apareció en el umbral de la puerta. – Alicia, vamos no me parece bien que estés aquí, no corresponde. – ¿Ah, sí? –respondió Alicia de forma irónica- ¿y corresponde acaso que te acuestes con ésta a días de casarte […]

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Pasaron unos segundos tras la confesión de Bárbara, sin embargo Alicia no pudo reaccionar. La figura de Federico apareció en el umbral de la puerta.

– Alicia, vamos no me parece bien que estés aquí, no corresponde.
– ¿Ah, sí? –respondió Alicia de forma irónica- ¿y corresponde acaso que te acuestes con ésta a días de casarte conmigo?

Bárbara intentó levantarse, pero un dolor en la espalda se lo impidió. Federico la observó detenidamente a los ojos y le indicó que era mejor no decir palabra. En tanto, tomó del brazo a su novia y la llevó hacia la puerta de la habitación.

– Alicia, recuerda que estamos en una clínica y que ella acaba de sufrir un accidente- le susurró Federico molesto.
– ¿Qué hiciste con ella?, ¿acaso la veías de antes que yo escribiera ese mail?
– No. Y ahora vámonos.

Un instante después, Federico entró nuevamente a la habitación observó a Bárbara, tiernamente durante unos instantes, y la besó en la frente.

– Voy a esperar a que salgas de aquí, entonces hablaremos – le murmuró al oído y se fue.

Bárbara no podía creerlo, ¿acaso Federico también sentía algo por ella?, ¿ese beso en la playa también había significado algo más? Se sintió culpable por todos esos sentimientos que resurgían, como si los años no hubieran pasado, como si en un abrir y cerrar de ojos se encontrara nuevamente en el colegio, pololeando con Federico, tomados de la mano.

Entonces pensó en Alicia y en todo ese plan  para acercarla a Federico, ¿qué pretendía? ¿Y qué pasaría con Alejandro?, De pronto, recordó la carta que le había entregado tras su visita. La buscó sin éxito, intrigada en el contenido de la misiva.

– No se mueva tanto- le señaló una enfermera- si quiere esa carta que está debajo de la cama yo se la paso.

Bárbara la recibió y esperó a que la mujer se retirara. Cuando se quedó sola abrió el sobre. En su interior se encontró con la letra de Alejandro. Se acomodó para leer aquellas líneas y no pudo creer lo que veía.

– ¿Qué significa esto? –murmuró Bárbara, sin poder ordenar sus pensamientos. Se le apretó el corazón al saber que Alejandro le había ocultado durante tanto tiempo un secreto tal brutal como ese. Entonces, por fin,le cayeron unas lágrimas.

Capítulo anterior. Bárbara Loiss: La visita inesperada

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