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Mujer 3.0

Bárbara Loiss: al descubierto

Cuando Federico cerró la puerta, a Bárbara le sonó el celular . Miró la pantalla… era un número desconocido. -¿Aló?- dijo con la voz temblorosa. Un silencio inquietante reinó por unos segundos, mientras tanto su respiración se aceleró y sus manos comenzaron a sudar. Prefirió colgar. Sospechaba que se trataba de Tomás, que continuaba molestándola […]

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Cuando Federico cerró la puerta, a Bárbara le sonó el celular . Miró la pantalla… era un número desconocido.

-¿Aló?- dijo con la voz temblorosa.

Un silencio inquietante reinó por unos segundos, mientras tanto su respiración se aceleró y sus manos comenzaron a sudar. Prefirió colgar. Sospechaba que se trataba de Tomás, que continuaba molestándola con frecuencia. Decidió olvidarse del asunto y seguir en lo que estaba haciendo. De pronto, alguién comenzó a golpear su puerta con dureza.

-¡Bárbara!, ¡ábreme la puerta!
-¡Ándate de mi casa Tomás!, ¡déjame tranquila o llamo a los ‘pacos’!
– ¡Ábreme o te vas a arrepentir desgraciada!

Bárbara tomó su celular, hizo una llamada rápida y corrió a abrir la puerta. Tomás se veía agotado y fuera de sí. La observó sin decir palabra y entró.

-¿Así que ése que salió hace un rato es el imbécil al que estás embaucando ahora? Mira Barbarita- pronunció en un tono violento mientras la tomaba por los brazos- me voy a vengar de ti como sea y no lo voy a dudar sólo un segundo.

– Por favor Tomás, entiéndeme estoy arrepentida de lo que pasó. Era una tonta, una niña que no sabía dónde estaba parada.
– ¡Por favor!, querías matarla…
– ¡No! –gritó Bárbara algo histérica- ¡no fue así! Sólo quería demostrarle…
– ¿Qué, qué eres una perra?
– Ándate …

– Está bien – respondió Tomás, sujetándole el rostro- pero no olvides que me he convertido en tu sombra…

En ese instante sonó el timbre. Bárbara se puso algo nerviosa y Tomás la observó desafiante. Ella se aproximó a la puerta.

-¿Llamaste a Carabineros?
-No imbécil, y ahora ándate por favor.

Bárbara abrió la puerta y apareció la figura de Federico, quien se había devuelto tras la llamada de ella. Al llegar, la observó sin poder comprender quién era Tomás y qué hacía en el departamento.

-¿Qué pasó? –preguntó Federico al fin- ¿quién es este señor?
– Gracias por venir… No te preocupes ya se va.
– ¡Pero que bueno que esté tu amigo aquí Bárbara!- expresó Tomás irónico- ahora podrá enterarse de la verdad.
– ¿Qué pasa?- dijo Federico.

Bárbara no sabía cómo actuar, descubrió que había sido un error llamar a Federico para que la protegiera y comenzó a sentir miedo. Tomás caminó hacia la salida sin pronunciar palabra. Cuando ya comenzaba a cerrar la puerta, se dio vuelta y observó a Federico.

– No sabes con quién te estás metiendo… Bárbara es una asesina.

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