VanidadesCerrar
Email WhatsApp Compartido por 0 personas

Mujer 3.0

Bárbara Loiss: despertar

Federico corrió hacia la habitación de Bárbara seguro de que algo le sucedía. Una enfermera le impidió la entrada, por lo que no tuvo más remedio que quedarse observando desde la puerta de la habitación. Se sentía angustiado, sin saber que hacer. Por su cabeza pasaron muchos pensamientos, ¿cómo iba a decirle cuánto la amaba? […]

barbara-loiss-20.jpg

Federico corrió hacia la habitación de Bárbara seguro de que algo le sucedía. Una enfermera le impidió la entrada, por lo que no tuvo más remedio que quedarse observando desde la puerta de la habitación. Se sentía angustiado, sin saber que hacer. Por su cabeza pasaron muchos pensamientos, ¿cómo iba a decirle cuánto la amaba? Cerró los ojos y sintió que verdaderamente ninguno de los errores que Bárbara pudiese haber cometido en estos 10 años le importaban, sólo anhelaba volver a encontrar a aquella inocente y enamoradiza niña, esa que él aún no podía arrancar de su corazón.

– ¿Es usted familiar de la señorita Loiss? –le preguntó un médico.
– No, soy sólo un amigo. Su madre se fue a tomar un café y ya vuelve –respondió Federico- pero cuénteme, ¿está muy grave?
– ¡Al contrario! –dijo el médico- ella ha despertado del coma y se encuentra estable, aunque fuera de peligro.
– ¿Puedo verla?
– Sólo tres minutos.

Federico entró rápidamente a la habitación. Entonces la observó acostada, con los ojos cerrados y conectada a muchas máquinas. Se apenó un poco, pero se sintió satisfecho al saber que ya había despertado del coma. Tocó su rostro lentamente con los dedos y acercó su boca a los oídos de ella.

Bárbara, no se si puedes oírme, pero necesito que sepas que no me importan los errores que hayas cometido en estos 10 años de ausencia. Lo único que me importa es que sigas siendo la niña que conocí y que podamos comenzar una vida juntos. Quiero que te olvides de Alejandro y Tomás, que dejes de lado los resentimientos y volvamos a ser felices. Yo dejé atrás todo mi pasado por ti. Gracias a Alicia pude darme cuenta que no te había olvidado, por eso mi amor, recupérate, vuelve a ser la de antes y déjame demostrarte lo mucho que me importas.

– Señor, tiene que retirarse- interrumpió una enfermera.
– Está bien –contestó Federico algo triste- ¿sabe usted cuándo va a despertar?
– Debería ser muy pronto, ya que sólo está durmiendo. Ha tenido mucha suerte y una recuperación rápida.

Federico se acercó a Bárbara para despedirse y al hacerlo sintió un cosquilleo en su estómago: era la mano de ella que comenzaba a moverse lentamente. Entonces la miró, comprobando que tenía sus ojos abiertos y esbozaba una pequeña sonrisa.

Entonces supo que ella lo había escuchado.

Comenta este post

cerrar