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Hiperhidrosis: Las complicaciones de sudar en exceso

Se trata de una enfermedad que dificulta la vida laboral y personal de quienes la padecen y es más común de lo que imaginas. ¿La buena noticia? Para los casos severos existe una cirugía capaz de erradicar el sudor y que mejora de forma inmediata el estilo de vida de los pacientes.

Hiperhidrosis: Las complicaciones de sudar en exceso

Desde que tenía cinco años, Valentina Ochoa Aros, hoy de 20, siempre estuvo complicada por sudar más de lo normal. “Cuando empecé a aprender a escribir me sudaban mucho las manos. Me las tenía que estar secando para no correr la tinta de los lápices y cada diez minutos me las tenía que ir a lavar para detener el sudor. También se me caían con facilidad los platos y los vasos”, recuerda la estudiante de ingeniería en marketing. En ese entonces, tanto ella como su familia no le dieron mayor importancia a la situación, pero a medida que pasaban los años Valentina comenzó a verse más afectada por la intensidad del sudor: manchaba la ropa, se le corría el maquillaje, e incluso una vez el color rojo de su pelo tiñó la polera blanca que llevaba puesta. A partir de ese momento empezó a investigar en Internet, donde leyó por primera vez sobre la hiperhidrosis. Justamente la enfermedad que ella tenía.

La hiperhidrosis es una patología poco conocida pero que afecta al menos al 1% de la población en Chile y consiste en el exceso de actividad de las glándulas sudoríparas, lo que se traduce en una sudoración excesiva. Esta enfermedad se puede dar de forma generalizada, es decir, afectar todo el cuerpo, o de manera localizada, que con frecuencia se presenta en manos, axilas, rostro y palmas de los pies. El tratamiento para quienes sufren de hiperhidrosis consiste en utilizar desodorantes a base de aluminio o en realizar tratamientos de bótox o iontoforesis (aplicación de corriente controlada en las zonas afectadas).

En el caso de Valentina, varios de esos tratamientos resultaron inútiles, así que continuó investigando hasta que llegó a un foro donde comentaban sobre Fernando Benavides, un cirujano de tórax que realizaba una operación con alentadores resultados para los pacientes con hiperhidrosis. “Esta enfermedad más que nada produce una inseguridad muy importante, dificultando tanto la vida laboral como personal de los pacientes. Normalmente son personas que sufren de aislamiento social, no progresan en el trabajo, tienen dificultad para encontrar pareja, sufren de mojar los cuadernos e incluso los lectores de huellas digitales les resultan imposible”, explica el Dr. Benavides, quien ha operado a más de 300 personas con esta enfermedad desde el año 2000.

Aunque la hiperhidrosis no afectó la autoestima de Valentina, sí la puso en aprietos muchas veces. “Como lo tuve desde muy chica aprendí a vivir con ello y a que la gente no lo notara. Me preocupaba de los colores de la ropa que elegía, en el verano me bañaba unas tres o cuatro veces al día y me cambiaba de ropa. La gente no lo notaba, porque era mi trabajo no aislarme del resto”, cuenta Valentina.

La hiperhidrosis suele estar relacionada a otras afecciones como sobrepeso, hipotiroidismo o niveles de glucosa alterados. En el caso de Valentina, su sudoración excesiva se debió a la herencia genética de sus padres, factor que la convirtió en candidata para realizarse el procedimiento. Así, tras una serie de exámenes y evaluaciones previas, la estudiante se sometió en julio de 2017, a la cirugía que realizan en la Clínica Vespucio y que lleva el nombre de simpatectomía videoto- racoscópica. Esta consiste en introducir por dos pequeñas incisiones una cámara óptica que secciona y cauteriza los ganglios simpáticos responsables de la producción de sudor.

“Los cambios son inmediatos, el paciente de sudoración palmar despierta en recuperación y ya nota las manos secas”, explica el Dr. Benavides, jefe del programa de Cirugía de Tórax de Clínica Vespu- cio y quien operó a Valentina. Apenas ella despertó de la anestesia, y aunque sintió un gran dolor, al notar las manos completamente secas, no pudo contener su alegría y dice, el dolor pasó a un segundo plano. La joven sufría de sudor en exceso en las manos, frente, palmas de los pies y axilas, siendo esta última la zona que escogió para que cumpliera con el 100% de las expectativas de la cirugía. “Las axilas ahora no me transpiran nada, tiene que hacer mucho calor para que haya un poco de sudoración. Mis manos están un 95% secas y la cara igual me transpira muy poco”, cuenta Valentina.

Eso sí, explica el cirujano, el cuerpo debe eliminar las toxinas de alguna forma y lo hace a través de una “sudoración compensatoria”. Esto significa que la transpiración se produce en zonas diferentes a las tratadas con la cirugía, pero con una intensidad considerablemente menor y que eventualmente podría desaparecer. Para Valentina esta se presentó en la espalda y en los pies, pero de forma leve y tal como afirma ella, no es nada en comparación a lo que sufría antes. Un año después de la cirugía, Valentina utiliza los desodorantes regulares, usa ropa blanca y se puede poner poleras con pabilo. “Ha sido un cambio completo. Es poder andar segura de que ya no voy a pasar esas vergüenzas de nuevo”, cuenta muy emocionada.

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