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Pareja

Adopción en Chile: de vacíos y amores

No es una decisión fácil ni un logro sencillo de conseguir… pero por el fruto tras el esfuerzo, vale la pena cualquier sacrificio.

Por POR: KARINA T. ARIAS
Adopción en Chile: de vacíos y amores

En Chile no existe un sistema de adopción propiamente tal. Sí una ley, del año 1999, que regula el proceso judicial de la adopción. Amanda Lacalle, directora de Desarrollo en Fundación Apoyo Adopción, explica:

“El principal objetivo de esta ley, es terminar con el tráfico de niños y niñas, y las adopciones irregulares. Hoy, casi 20 años después, el contexto del país ha cambiado y se presentan nuevos desafíos y problemáticas que la ley actual no es capaz de abordar. Sin embargo, las principales falencias del sistema de adopción no están radicadas únicamente en la ley. Es un sistema global que está fallando y que, por lo tanto, cualquier reforma que se plantee debería tener un enfoque mucho más sistémico que simplemente legislativo”.

En tanto, desde fundación Pleyades, señalan que, “un sistema de adopción debiera contemplar, al menos los momentos del proceso adoptivo, a sus protagonistas en cada uno de ellos, regular las acciones de otros organismos y actores, y comprender que la adopción no se reduce a la ley sino que entiende una diversidad de procesos culturales, sociales y emocionales, entre otros.

El principal punto crítico del “sistema” de adopción actual, es que hay un modelo de protección de derechos de los niños que está fallando en su diseño y ejecución. En nuestro país los niños, niñas y adolescentes que son, o pueden ser, adoptados han sido vulnerados en sus derechos, según los expertos. Lacalle explica:

“Un juez toma la medida de separarlos de su familia de origen, someterlos a programas de revinculación o reunificación familiar y, al no haber sido eso posible, decide que lo mejor para ellos es vincularlos con una familia adoptiva. Sin embargo, todo este proceso no es lineal y no cuenta con plazos acotados. Algunos niños pueden pasar años en el sistema de protección antes de que un juez considere la adopción y también muchos de ellos se quedan institucionalizados y egresan al cumplir 18 años a una vida independiente sin redes de apoyo ni figuras significativas”.

El conflicto es que, efectivamente, el primer lugar donde los niños y adolescentes deben estar es con su familia de origen. Es un derecho fundamental y debe ser respetado, pero el sistema no está invirtiendo recursos de manera eficiente ni ofreciendo oportunidades de calidad para trabajar en esa revinculación y, por otro lado, no se establecen plazos que vayan acorde al tiempo y necesidades que tienen los niños y adolescentes para tomar decisiones que los pongan a ellos como foco principal.

Amanda nos cuenta que “desde el año 2013 se está discutiendo una reforma a la ley de adopción que ha sido sometida a diversos cambios y modificaciones. En lo concreto han pasado cinco años, tres gobiernos y tres oficios formales, y aún no tenemos un escenario legislativo claro. Ahora estamos a la espera de que se presente una nueva reforma que ha sido anunciada en varias ocasiones por este gobierno. Sin embargo, todos los dardos apuntan a presentar cambios en relación a la ley actual de adopción, no hemos visto intenciones ni declaraciones sobre una reforma estructural ni integral al sistema de adopción que debiera trascender significativamente a la ley”.

Es de esperar entonces que la autoridad, en cuyas manos está cambiar esta realidad, actúe efectivamente en beneficio de los derechos de estos menores y adolescentes, los más vulnerables, los que más lo necesitan.

ERRORES Y VACÍOS

En Pleyades nos aclaran las falencias y necesidades del sistema:
• Es un procedimiento que dista de la realidad sociocultural y familiar actual. Tiene restricciones como el orden de prelación y un único tipo de adopción que saca del centro el interés superior del niño. Del mismo modo no abarca la complejidad de la migración ni tampoco regula la posibilidad de que Chile sea país receptor.
• El procedimiento no es acorde a los tiempos de los niños. Creemos que urge que exista una prioridad reforzada en todos los servicios para restituir, en el menor tiempo posible, el derecho del niño a vivir en familia.
• Es necesario que se incorpore el concepto de oposición fundada, es decir, que aquellos familiares que se oponen a la adopción lo hagan indicando alternativas concretas de cuidado del niño.
• No establece causales específicas de adoptabilidad.
• Actualmente un niño que es declarado susceptible de ser adoptado, no cuenta con esa “calificación” en su certificado de nacimiento dejando un vacío en el que cualquier persona puede realizar un reconocimiento posterior de filiación.
• No se establecen plazos ni en el proceso de protección ni en el de adopción y, por ende, cada acción y momento de su realización depende del criterio de “alguien”.
• La búsqueda de orígenes solo es posible a partir de los 18 años, lo cual no corresponde con la evidencia que constata que algunos adolescentes, en su construcción de identidad, requieren contar con dicha información mucho antes de la mayoría de edad.
• Prevalece una mirada en la que el niño es sujeto de protección cuando debiera primar que es sujeto de derechos.

ROMPIENDO MITOS

Junto a Apoyo Adopción analizamos los principales mitos que giran en torno al proceso en nuestro país y el que surge primero es considerar la adopción como un acto de caridad. “Mucha gente se acerca a nosotros con la intención de hacer beneficencia a través de la adopción. Esto tiene relación con la idea romántica que se fortaleció a través de la literatura y el cine en los contextos de guerra y posguerra, donde que- daban muchos niños huérfanos en orfanatos. Es un enfoque que, entendiendo que prima la falta de conocimiento y no las malas intenciones, dista mucho de la realidad y la perspectiva con la que hay que abordar el tema y sus complejidades”.

Es necesario entender que la adopción es una medida de restitución de derechos definitiva para que niños que han sido vulnerados puedan vivir en familia. Es decir, es el derecho de ser hijos, mucho antes que el derecho de los adultos a ser padres. No es una acción de caridad porque es una forma más de hacer familia. Los pequeños que han sido adoptados tienen la misma categoría, y por ende, los mismos derechos, que los hijos biológicos.

Otro mito que abunda, nuevamente por el imaginario colectivo, es la idea de que la adopción la mayoría de las veces ocurre con niños recién nacidos que han sido cedidos voluntariamente por sus madres biológicas, en un acto consciente. Por lo tanto, muchos padres y madres quieren adoptar solo niños en esas condiciones, cuando lo cierto es que este contexto existe, pero en un número menor. Al año, menos de 500 niños son adoptados y solo 170 son a través de cesión voluntaria.

La mayoría de los que pueden ser adoptados han sido gravemente vulnerados en sus derechos y no son lactantes: tienen entre tres y 10 años de edad. Y aquí la problemática mayor se relaciona con el siguiente mito: un niño “grande” es muy difícil de criar y solo traerá problemas, pues ya viene “moldeado”. Para poder dar una respuesta a este mito es necesario, antes que todo, partir de la base de que la parentalidad adoptiva tiene siempre doble desafío, pues es una parentalidad reparadora. Todo niño y adolescente que ha sido adoptado tiene una herida en su historia que es necesario contener, acompañar.

Es necesario invertir mucho amor y cuidado para que él o ella puedan sanar. Aunque haya sido adoptado siendo un lactante, un niño o un adolescente tendrán, inevitablemente, la sensación de abandono y rechazo y, es labor de los padres acompañarlos en ese dolor, entregándoles herramientas y amor para que sean capaces de enfrentarlo y vivir con él. Jamás negarlo ni ocultarlo, pues es derecho del niño conocer su historia y su identidad.

“Quien piense que al adoptar a un recién nacido o una guagua de meses puede escapar de ese desafío, está profundamente equivocado”, señalan los expertos.

Por último, el tercer gran mito, tiene relación con que la adopción es una manera de traficar niños o quitárselos a los más vulnerables para que los “ricos” puedan hacer familia. “Es cierto que ha habido adopciones irregulares. Es cierto también que el mejor lugar donde los niños pueden estar es, en primera instancia, con su familia de origen. Pero es cierto también que en algunas circunstancias esto no es posible y la adopción puede ser la única medida para que vivan en una familia. Ha habido casos en los que las instituciones y los jueces se han equivocado y han tomado malas decisiones, pero no podemos generalizar ni por eso instalar la idea perversa de que la intención detrás de toda adopción es combatir la pobreza o lucrar”, señalan desde Ayuda Adopción.

Es entonces imprescindible contar con un sistema de adopción serio y a la altura de las circunstancias, que garantice el derecho a vivir en familia, velando porque los derechos de los niños siempre estén en primer lugar gracias a procesos de calidad que disminuyan al mínimo toda irregularidad que se pueda presentar.

El circuito de la adopción en Chile
En términos generales desde Pleyades describen:
· Adopción por cesión voluntaria. La madre del niño cede, voluntariamente, a su hijo en adopción para lo cual debe manifestar dicha voluntad en el tribunal y 30 días después, debe ratificar dicha voluntad. En ese caso, el niño es declarado susceptible de ser adoptado. Dentro de las personas y parejas inscritas en el registro de idoneidad, se busca la mejor familia, se realiza el enlace, se solicita el cuidado personal (el niño se va a vivir con la familia adoptiva) y luego se inicia el juicio de adopción que finaliza con la sentencia de adopción.
· Adopción por inhabilidad y/o abandono. La familia de origen pierde el cuidado del niño, por vulneración grave de derecho, y este ingresa, con una medida de protección de tribunales, al sistema de cuidado alternativo que puede ser residencial o con una familia de acogida. Siempre se busca que el niño vuelva a vivir con su familia y para ello se realizan diversas intervenciones. Cuando esto no es posible, se inicia una causa de susceptibilidad de adopción que depende de variados criterios. Luego de un proceso judicial, el juez dicta sentencia. En el caso que dictamine que el niño es susceptible de ser adoptado y la sentencia sea ejecutoriada, pues pueden existir apelaciones, se inicia el trabajo de preparación para la adopción.
Otros procesos:
· La trayectoria de los adultos que solicitan adoptar. Ellos concurren a alguno de los organismos acreditados como el Sename, fundación San José, fundación Chilena para la Adopción y el programa de adopción de fundación Mi Casa. Asisten a charlas informativas y luego al proceso de evaluación de idoneidad, en el cual pueden ser rechaza- dos, declarados idóneos con reparos, y declarados idóneos propiamente tal. Una vez que son declarados idóneos se les acompaña y prepara para la adopción.
· Subprograma de acompañamiento a la mujer en conflicto con su embarazo. Dice relación con acompañar el proceso de discernimiento de la mujer para decidir si continuar con el cuidado de su hijo o cederlo en adopción.
· Subprograma de búsqueda de orígenes. Cuyo fin es entregar información a los adultos que fueron adoptados cuando niños, sobre su familia biológica.

HISTORIAS REALES

FELIPE Y XIMENA “Somos padres adoptivos de dos hermanos biológicos. Los recibimos en julio de 2013, tenían un año y tres años y medio, respectivamente, hoy seis y ocho años. Pasamos mucho tiempo buscando tener hijos biológicos e intentamos varios tratamientos que no resultaron. Nuestras ganas de ser papás eran superiores a cualquier dificultad. Vivimos el fallecimiento de una de nuestras abuelas y en su funeral se juntó la gran familia que despedía a esta matriarca. En ese momento vimos nuestra necesidad de trascendencia y con ello vimos que la adopción era nuestra opción y pusimos toda nuestra energía en el proceso.

El proceso es largo y de muchos trámites, entrevistas y evaluaciones. Hubo momentos de angustia e incertidumbre pero mientras íbamos avanzando, sentíamos cada vez más real la posibilidad de convertirnos en papás.

Desde que entramos a la lista de espera hasta que nos llamaron pasaron justo nueve meses. Y desde esa llamada tuvimos un mes para preparar todo para recibir a nuestros hijos. Ese fue el mes más largo. Conocíamos sus caritas, teníamos fotos… pero no podíamos tenerlos hasta contar con la autorización del Sename.

Felipe y Ximena

El día que los conocimos fue como haberlos parido, nos enamoramos de ellos y sentimos que siempre habían sido nuestros hijos, solo que la vida nos había dado una vuelta más larga para juntarnos. De un día a otro pasamos a ser papás primerizos de dos niños de distintas edades, con necesidades diferentes y personalidades muy distintas. Esto hizo que la adaptación fuese más difícil de lo que pensábamos. Nuestros hijos a pesar de ser hermanitos biológicos no se conocían entre ellos, ya que estaban en diferentes hogares de menores, por lo tanto estábamos conociéndonos entre todos.

Al inicio fue todo un desborde emocional, desde que te llamen ‘mami’ o ‘papi’ hasta no saber cómo llevarlos al baño o cambiar un pañal. Pero con el tiempo creemos que llevamos una vida familiar normal, con las dificultades que vemos en nuestros amigos, los compromisos con los colegios y con las alegrías que nos llenan el alma tras habernos convertido en una familia”.

ANITA “Trabajaba en un hogar de niños como voluntaria, tenía 30 años y vivía sola. Hasta que un día de mayo llegó al hogar una niñita de casi cinco años que me robó el corazón. Al poco tiempo la empecé a ver como hija. ¿La motivación? Solo el amor, la necesidad de entregar amor a esa pequeña que ya sentía como mía.

El proceso fue largo. Cuatro años desde que manifesté mi intención de adoptar, mi hija ya tenía nueve, hasta el momento en que se inician los trámites. El que fuera soltera me jugó en contra. Mi hija tiene dos hermanas más pequeñas. En un principio se iban las tres adoptadas a Italia, pero no resultó el vínculo y deciden llevar la adopción de manera separada. Ellas dos juntas y mi hija sola; y ahí es donde entré yo.

La decisión de tener una hija fue solamente mía, la que comuniqué una vez tomada a mi familia, la que nos apoyó en todo el proceso al igual que mi grupo de amigas. Antes de la decisión me hice muchas preguntas al respecto y, a pesar de las respuestas, todas ellas decían que estaba dispuesta a seguir adelante a pesar de todo, porque ella desde el primer día era mi hija.

Cuando fuimos a la audiencia y la jueza dijo que yo sería su mamá fue el momento más hermoso de mi vida. Después de nueve meses de trámites y preparación… eso fue mágico. Al fin sería mi hija para siempre, ya nadie me la podría quitar. Recuerdo que hasta la jueza se emocionó.

Mi hija lloró un par de meses la ausencia de su mamá biológica, además manifestó mucha rabia por su abandono. Eso hizo complicado, al principio, nuestro proceso. Pero lo más hermoso fue que, al cabo de esos meses, ella me llamó mamá por primera vez. Con la familia extensa también se vivió un proceso distinto, pero muy inclusivo. Nunca se cuestionó el que fuera adoptada.

La vida me cambió en un 200%. Ella es la razón de mi existir. No veo a mi hija como una hija adoptiva, no sé qué otra palabra se puede utilizar, o si es necesario usar alguna, ya que la única diferencia entre una ‘madre adoptiva’ y otra que no, es la forma en que tu hija o hijo llegó a tu vida”.

PATRICIA Y PABLO “Siempre habíamos hablado de adoptar si no podíamos tener hijos, desde el pololeo. Hicimos muchos tratamientos y, luego de enfrentarnos a la adopción como única alternativa de hacer familia, esta fue claramente nuestra motivación. Averiguamos en varias instituciones y en todas el proceso era similar, así que nos decidimos por la que nos habían recomendado y conocíamos más.

Tuvimos mucho miedo. La adopción te enfrenta a muchos prejuicios. Además, el proceso es largo y cuando llevas mucho tiempo esperando ser padres esto resulta mucho más tedioso. Lo positivo es que por primera vez sentíamos que este proceso terminaba con un hijo y eso es algo que ningún tratamiento de fertilidad te asegura.

Patricia y Pablo

Ser padres a través de la adopción es simplemente ser padres. No existen apellidos cuando se trata del amor hacia un hijo. La felicidad no se puede describir con palabras; es lo máximo. Cuando recibes la llamada es como que todo valió la pena. Hoy somos una familia como todas, con las mismas dinámicas y de nuevo, sin apellidos.

La adaptación se dio en forma natural, al igual que se adaptan todos los padres a un nuevo integrante. La única diferencia es que tu hijo no llega después de nueve meses de espera. Llega dos días después de la llamada que te hacen para ir a conocerlo. Cuando has esperado tanto tiempo, uno recibe el rol de padre o madre de una forma más pacífica. Al menos así lo vivimos nosotros. La felicidad supera todo. La familia extendida nos apoyó todo el tiempo y hoy lo siguen haciendo”.

Guía de Acompañamiento para Familias Adoptivas
Adanyl Brignoni, mamá adoptiva y periodista, y Leire Fernández, mamá y psicóloga infantil especialista en parentalidad y adopción, son las creadoras de esta guía. Consiste en un material que recoge opiniones y vivencias de familias adoptivas chilenas y que pretende informar acerca de la adopción no tan solo desde la perspectiva práctico-teórica, sino sustentada en la experiencia de los propios padres adoptivos. Su principal objetivo es servir de apoyo a las familias adoptivas en Chile durante las distintas fases del proceso. Cuenta, además, con la colaboración de la fundación Pléyades y Apoyo Adopción.

Sus creadoras se declaran muy entusiasmadas y felices con la acogida que ha tenido el proyecto, sobre todo considerando la fase temprana en la que se encuentra. “Hemos recibido muchos voluntarios que quieren participar en las entrevistas grupales, dar sus opiniones y visiones, y compartir su proceso, de manera que todas las familias adoptivas de Chile se vean beneficiadas. Ello refleja la necesidad detectada también por las familias de contar con materiales que los representen y eso nos anima a trabajar con fuerza en nuestra guía”, señalan.

Las familias que quieran tener más información sobre este proyecto e inscribirse en alguno de los focus group, pueden hacerlo en la página web www.guiafamiliasadopcion.cl
* La información obtenida en los focus group es confidencial y las experiencias serán utilizadas con el único propósito de redactar la guía.

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