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Realeza

Anoréxicas, bulímicas… ¿Son las royals esclavas de su peso?

Las princesas Diana de Gales y Victoria de Suecia fueron las primeras que, en su obsesión por estar delgadas, sufrieron trastornos alimentarios, los cuales resultaron ¡terribles para ambas!

Anoréxicas, bulímicas… ¿Son las royals esclavas de su peso?

Diana, cuando se casó con Carlos, era una jovencita de pecho voluptuoso y curvas, criticada por estar “rellenita”. Dicen que él se burlaba de los rollitos de su joven esposa y que vivía secretamente enamorado de Camilla, quien sí tenía unos kilos de más y hasta hoy luce una figura “cuadrada y necesitada de un buen sostén”. Victoria de Suecia, por su parte, era en definitiva “gordita”, y para los suecos, una princesa heredera no podía verse así.

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En consecuencia, Diana comenzó a sufrir bulimia; se puso extremadamente delgada y al ser una mujer alta, se le notaba todavía más. Mientras tanto, Victoria desarrolló anorexia ¡y fue un enorme sufrimiento para ambas!, la prensa sensacionalista de los tabloides comenzó a señalarlas, entonces, por su flacura. Para su suerte, esta última, durante el proceso de curarse y ponerse en forma, encontró al amor de su vida, su marido actual, Daniel Westling, ¡quien era su entrenador personal!

En Europa hubo un incidente que ha vuelto a traer las cuestiones del peso de las royals a los medios, y fue cuando en Holanda se comenzó a criticar que la princesa heredera, Amalia (de 14 años), hija mayor de la reina Máxima y el rey Guillermo Alejandro, esté un poco pasada de kilos. ¡Pobre pequeña! A su corta edad ha sido blanco de discusiones de políticos holandeses que se oponen a la monarquía.

Y eso nos lleva a revisar otros casos que abundan en la realeza. Un ejemplo es la delgadez que se acentúa más y más en la reina Letizia de España, en un país donde tener sobrepeso es casi un pecado y la prensa se expresa con crueldad cuando un famoso aumenta tan solo un gramo. ¿Será que, en su afán de lucir perfecta y de pertenecer a esa snob clase alta que la ha criticado desde que fue presentada como la novia del príncipe Felipe, se volvió víctima de esta “dictadura”? ¡Aquella chica con un pantsuit blanco, unos kilitos más y un rostro sin retocar, lucía mucho más natural y amigable!

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En Luxemburgo lo de las “grasa extra” es otra historia, pues la gran duquesa, María Teresa, tiene tendencia a engordar y por años las observaciones han sido continuas. Con su cara bonita y su baja estatura, se arregla siempre muy guapa. No obstante, es cierto que desde su matrimonio ha ganado varias tallas porque es muy gourmet y le encanta comer. Y aunque los medios no pierden oportunidad de notarlo, a ella se le ve muy enamorada de su marido y feliz con su familia; ¡nada le borra la sonrisa!

La obsesión por vigilar el cuerpo de las soberanas siempre ha existido. Cuando la princesa Carolina de Mónaco era soltera y llevaba una vida de pura discoteca y con varios novios, tuvo temporadas en que se señalaba su delgadez extrema, pero después de casarse y tener hijos, su talla no varió más y luce regia, contenta de cómo es. Su hija, Charlotte Casiraghi, ha atravesado por lo mismo; a veces luce peligrosamente al borde de la anorexia, aunque al enamorarse, que ocurre a menudo, vemos que aumenta unos kilitos, sonríe y nadie la juzga. Guatita llena… corazón contento, dice el refrán.

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Sin embargo, a su hija menor, la princesa Alejandra de Hannover, se le tiene “en la mira” desde que era una niña redondita, muy parecida a su padre, el príncipe Ernesto de Hannover. Cuentan sus amigos que la chica, de una sensatez maravillosa, comenzó a patinar en hielo justo para hacer más actividad física y mantenerse delgada. Por cierto, su madre jamás le dijo una palabra sobre su figura, porque Carolina es una mujer muy inteligente y siempre confió que su hija sabría qué hacer cuando creciera.

Por eso, lo de Amalia de Holanda resulta tan delicado. ¿Vamos a comenzar a hacer de los infantes las próximas víctimas de su físico? No negamos que la niña heredó de su madre y de su padre una tendencia a engordar, pero es espantoso que a sus tiernos 14 años esos kilos de más sean noticia. Otro ejemplo: Máxima de Holanda es una de las reinas más guapas y queridas del mundo, que aunque ha luchado con su talla desde que era muy joven, se expresa de ello con humor y naturalidad, y la propia no trae a colación el tema. Asimismo, es una pena que la pequeña “Ama”, quien herederá el trono, esté en la mira de las redes sociales, donde de pronto se juzga ferozmente a la linda preadolescente por sus “kilos de más”. ¡Algo horrible que debemos combatir!

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