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Realeza

Ernesto de Hannover: El enigma de su salud

Los excesos, la falta de lealtad hacia su pareja y su gusto desmedido por el alcohol, el cual lo tiene al borde de la tragedia, han marcado su vida.

Ernesto de Hannover: El enigma de su salud

Desde su juventud, Ernesto de Hannover ha sido el gran protagonista de la prensa del corazón, tanto por la facilidad con la que suele cambiar de novia como los escándalos ocasionados por su espíritu rebelde. Hace casi una década dejó de compartir el techo con su esposa, Carolina de Mónaco (quien se ha negado a firmar el divorcio para no perder el título de princesa de Hannover), pero hay algo más grave: en los últimos meses se ha intensificado su problema de alcoholismo, por lo que en un breve periodo ha tenido que recibir atención especializada.

Fuera de control

A mediados del pasado marzo, el menor de sus hijos varones, Christian de Hannover, se casó con Alessandra de Osma en su natal Perú, y ni siquiera en ese día tan especial pudo mantenerse sobrio. Acompañado de su novia en turno, la condesa de origen portugués, Maria Madalena Bensaude, el primo de la reina Isabel II dio rienda suelta a su gusto por la bebida durante la celebración, al grado de perder el conocimiento y pasar dos días hospitalizado a consecuencia de un coma etílico.

Por supuesto, para evitar el escándalo, su fami- lia lo ha protegido y sus hijos solo han compartido que se trató de una intoxicación por el consumo de algún alimento que no debía. Sin embargo, no se puede tapar el sol con un dedo y el rebelde de 64 años tampoco está dispuesto a dejarse ayudar; pues no pasó mucho tiempo antes de que sus acciones lo llevaran de nuevo al límite.

¿Tocará fondo esta vez?

Las campanas de alarma han sonado y es que a se- manas de haber sido dado de alta, fue reingresado de urgencia en una clínica de una pequeña localidad austriaca, pues tuvo que ser operado con celeridad debido a una úlcera duodenal.

Si bien ya fue dado de alta y salió caminando el sanatorio, es un hecho que se le ve desmejorado; ahora, requiere de atención integral para abordar los daños físicos y deberá someterse a una terapia de desintoxicación, acceder a apoyo psiquiátrico, puesto que ya vive en carne propia los efectos del delirium tremens que ni siquiera le per- mite distinguir en dónde se encuentra.

Dependiente de todo

Su condición es tan delicada que su familia considera que ya no es responsable de sí mismo y requiere de alguien quien decida por él, tal como ocurrió con la cantante estadounidense Britney Spears, pues a la fecha depende de su padre, encargado de tomar las decisiones en todo lo relacionado a sus cuentas bancarias y a la educación de sus hijos.

El panorama de Ernesto de Hannover cada vez se torna más oscuro y los excesos de toda una vida empiezan a cobrarle factura; atrás quedaron esos tiempos de adolescente cuando las consecuencias “graves” a su rebeldía consistían en retirarle la licencia de conducir. Y lo más triste de su historia es que en el camino ha lastimado y alejado a personas cercanas y amadas, como su hijo Ernesto Augusto Jr., su esposa Carolina de Mónaco (a quien no le importó dejar a solas durante la boda del entonces príncipe Felipe de Asturias y Letizia) y Alexandra, la hija de ambos en común, y con quienes se dice, su relación es casi inexistente en últimas fechas. Y tal vez dentro de toda su desgracia, lo mejor que le ha podido ocurrir es que su delirio le haya hecho olvidarse de quién es, de lo que ha hecho y del mundo que lo ha rodeado.

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