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Realeza

Máxima de Holanda desolada por Inés

La muerte inesperada de su hermana menor, Inés Zorreguieta, ha dejado a la monarca con un profundo sufrimiento.

Máxima de Holanda desolada por Inés

El largo silencio de Inés, de 33 años, fue un llamado de alerta para su madre, María Pame, quien no dejó pasar más tiempo y acompañada de una amiga, acudió a su departamento ubicado en un elegante barrio de Brasil para averiguar qué ocurría. Eran las 21.50 horas del 6 de junio cuando trató de abrir la puerta de su habitación y se encontró con algo que le impidió el paso: el cuerpo sin vida de la joven.

La noticia corrió como pólvora y con la misma rapidez, la reina Máxima recibió una llamada para enterarse que Inesita se había suicidado, quizá orillada por depresión y los problemas de anorexia que la persiguieron desde su adolescencia.

¿Quién era Inés?

Aunque mantuvo un perfil bajo, desde que el compromiso de Máxima se hizo público e iniciaron los preparativos de su boda con Guillermo Alejandro, su presencia se hizo familiar en los pasillos del palacio real de Ámsterdam; de hecho, llamaba la atención lo cariñosa que la futura reina consorte era con su hermana, de apenas 17 años. Para ella, Inés era intocable y así lo hizo patente cuando los consejeros empezaron a señalar su forma de vestir (adoraba el estilo dark y la cultura underground).

Ni el tiempo ni a la distancia, impidieron que Máxima le hiciera saber lo significativa que era su presencia en su nueva vida, por ello, cuando Inés se graduó en Psicología, canceló sus compromisos y viajó a Argentina para acompañarla en su graduación, y la animó a continuar sus estudios en Holanda, a lo que Inés se negó y es que anhelaba crecer por sus propios medios; incluso pensó en dedicarse a la música, la cual amaba por sobre todas las cosas, así aprendió a tocar la guitarra y educó su voz con este fin, pero nunca concretó sus deseos.

Compañeras del mismo mal

No es un secreto que la reina llegó a experimentar problemas de peso y aunque estuvo lejos de desarrollar trastornos alimentarios, conocía bien la ansiedad que estos provocaban, esto la hacía empatizar con Inés, quien jugó un papel privilegiado en su vida, en tanto, cuando nació su tercera hija, Ariane, no encontró mejores manos para depositar la seguridad de su pequeña, que las de Inés, y la nombró su madrina de bautizo.

Máxima puso a su disposición todo para procurarle bienestar, incluso se dijo que había intercedido con el presidente argentino Mauricio Macri para que le concedieran un puesto destacado en su gobierno, ello provocó controversia, hecho del que la casa real se deslindó y negó que la reina estuviera involucrada.

Pero ninguno de sus esfuerzos acallaron los demonios que atormentaron a su hermana, y su decisión de quitarse la vida ha dejado desolada a Máxima, de acuerdo con un comunicado de la casa real. Así, el mundo se detuvo para la familia real y los Zorreguieta, los compromisos oficiales pasaron a segundo plano y una vez más, Inés se convirtió en prioridad para la reina, quien le dio sus últimas muestras de cariño en su despedida.

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