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Realeza

Príncipe Carlos buscó desesperadamente no casarse con Diana

Un nuevo libro sobre la vida del monarca revela la verdad sobre sus sentimientos. Revisa la siguiente nota.

Por Créditos: Vanidades.com
Príncipe Carlos buscó desesperadamente no casarse con Diana

Los temas relacionados al tormentoso matrimonio entre el príncipe Carlos y la fallecida Diana de Gales parecen no tener fin. Incluso, esta semana el Daily Mail ofreció un pequeño avance sobre una historia que está conmocionando al Viejo Continente.

El periodista Robert Jobson, un veterano en el oficio que durante 30 años ha escrito sobre la realeza, pudo acompañar durante 18 meses al príncipe Carlos en viajes alrededor del mundo. No solamente se volvió su sombra durante todo este tiempo, sino que además aprovechó para hablar con personas cercanas a la familia real, como empleados actuales y antiguos.

De lo vivido junto al heredero escribió el libro titulado “Charles At Seventy: Thoughts, Hopes and Dreams”, que será lanzado al público en noviembre, mes en el que Carlos cumple 70 años, y donde revela detalles sobre la relación que tenía con la princesa Diana.

Dentro de lo que se publicará en el texto está la revelación acerca del dolor de cabeza que sufría Carlos por Diana, y es lo que obliga a “levantar las cejas”, según el medio.

“La lectura del libro es brutal cuando detalla la tristeza de Carlos por no haber enfrentado lo que se convertiría en una tragedia que ya se estaba desplegando”, afirma Daily Mail.

En palabras de la princesa, no se vieron más de 12 veces antes de oficializar su promesa de boda. “No le había llevado mucho tiempo, solo unas pocas reuniones con Diana, darse cuenta de que eran totalmente incompatibles”, afirma Jobson. Según el periodista, la tristeza del terrible matrimonio todavía hoy martiriza al príncipe, a quien además de hundirlo en la miseria personal le costó su popularidad con su pueblo.

Las semanas previas a la boda, Carlos le contó a sus amigos que cuando trataba de explicar a Diana su rutina diaria, lo que había realizado durante el día, ella “parecía incapaz de comprender lo que estaba diciendo”. Se quedaba mirándolo fijamente y luego, sin alguna razón aparente, de un momento a otro empezaba a llorar.

“Un hombre simpático, Carlos estaba totalmente perdido. ¿Por qué Diana estaba tan molesta? ¿Había dicho algo mal? Luego hubo cambios de humor y mal humor alarmantes e irracionales, que el príncipe encontró imposibles de manejar”, asegura Jobson. “Cuanto más veía de su novia volátil, más sabía Carlos en su corazón que había cometido un terrible error”, añade.

Años después del matrimonio, que fue visto por 750 millones de personas alrededor del mundo, Carlos le confesó a un amigo que “deseaba desesperadamente huir de la boda en 1981, cuando, durante el compromiso, descubrí lo horrible que eran las perspectivas futuras, al no tener ninguna posibilidad de conocer a Diana de antemano”. Como cuenta el periodista, en una ocasión, el príncipe rompió en llanto contando la historia.

Como relata Jobson, Carlos no culpaba a nadie, ni a su padre ni a su madre, por su incapacidad de haberse hecho a un lado del compromiso con Diana. Pero carga a cuestas el creer que por ello no solamente decepcionó tanto a Lady Di como a sí mismo, sino también a la monarquía.

El afán por comprometerse en parte se debía a que el príncipe tenía ya 32 años, y era necesario que pronto consiguiera esposa. Para el mundo “Diana parecía la candidata perfecta: virginal, aristocrática y maravillosamente fotogénica”, expresa Jobson. “Lo que había comenzado como unas pocas fechas de exploración se estaba convirtiendo rápidamente en un escenario altamente peligroso. Y Carlos se sintió responsable”, añade.

La situación no solamente preocupaba al príncipe sino también a su padre, el duque de Edimburgo, quien le escribió una carta a su hijo diciéndole que todo ello era injusto para Diana. Ser el centro de atención, acudir citas con un hombre que contaba con un gran grupo de hombres que lo protegían mientras, tener las luces de las cámaras encima. Así que le aconsejó que se comprometiera con ella o que la dejara ir.

Alrededor de esa carta se creó una gran mentira, según la cual Carlos culpaba a su padre por haberlo obligado a hacerse parte de un matrimonio nefasto. “Fue mesurado y sensible”, respondió la prima del príncipe, lady Pamela Hicks, quien afirmó haber leído la carta del duque. El 3 de febrero de 1981, Diana recibió su anillo de compromiso.

Cuenta el autor del libro que ninguno estaba enamorado para ese momento, pero a pesar de ello estaban enamorados de la idea de llegar a enamorarse. Los medios enloquecieron con el compromiso y magnificaron el romance. Carlos “pronto se dio cuenta de que él y Diana tenían muy poco en común, pero sentían que era imposible retroceder”, indica Jobson.

Haber desistido del compromiso “como pueden imaginar, hubiera sido cataclísmico”, afirmó Carlos, adicionando que “por eso estaba permanentemente entre el diablo y el profundo mar azul”.

¿Qué más hay en el libro?

En el libro, el lector podrá encontrar todo tipo de anécdotas que le mostrarán el sentido del humor del príncipe Carlos, la relación un tanto fría que actualmente lleva con sus hijos Harry y William, el deseo de amor paternal con el que el heredero todavía debe lidiar a falta de atención de sus padres en su infancia y hasta los ejercicios para pilotos de la fuerza aérea que cada mañana muy juicioso realiza el soberano.

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