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Tiempo libre

Las francesas no se hacen liftings

He oído a mujeres que al llegar a los 25 ya empiezan a sentirse “viejas”, otras que al cumplir los 30 entran en crisis y se deprimen y otras que se amargan de sólo recordar que tienen más de cuarenta.

Las francesas no se hacen liftings

Terrible vivir así, considerando que es algo que inevitablemente ocurre cada año -y lo digo con plena conciencia y a unos pocos días de sumar otro a mi vida- el tiempo se acumula en el carné.

Es aquí cuando me acuerdo de la frase que dice que la edad es “cuestión de actitud”. Ese el punto que toca la autora de Las francesas no se hacen liftings, Mireille Guiliano,  quien destaca que la cosa no es enfrentar los años con dignidad sino con “actitud positiva”. Incluso a pesar de que a cada momento los medios de comunicación nos recuerdan que, como sostiene la autora, en nuestra cultura el culto a la juventud “ha provocado que las mujeres estén más acomplejadas y obsesionadas con parecer más jóvenes de lo que son”.

El libro parte de la base de que hay algo distinto en la forma de enfrentar la vida de las francesas – que no dejan de comer ni viven esclavas de las cirugías, sino a lo más se aplican un poco de toxina botulínica- con respecto a las mujeres de otros países,  y que además se sienten bien y satisfechas en las distintas etapas de su vida.

Dinámica y con un relato entretenido nos va dando sus pautas para incorporar una mirada diferente al tema, relajarnos desde el comienzo y enfatizar a partir de los cuarenta en adelante. Reconoce que sus anécdotas, datos y consejos no son la fuente de la juventud pero ayudan a crear un plan individual para enfrentar el tema sin sufrimientos y, al contrario, aprender a disfrutarlo y  “quitarle años a la mente y al cuerpo”.

Editorial: Ediciones B
Páginas: 260.
Precio: $12.000

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