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Tiempo libre

Escápate: Sevilla, la ciudad más deseada

Única y majestuosa. Y entrar en sus estrechas calles del viejo barrio de Santa Cruz es seguir paso a paso el ritmo de una guitarra flamenca con la magia del flautista de Hamelín.

Por Nota: Mari Rodríguez Ichaso
Escápate: Sevilla, la ciudad más deseada

Según el famoso consorcio de viajes Lonely Planet, la magnífica Sevilla “es la mejor ciudad del mundo para visitar en 2018”, y recién llegada de una aventura de cuatro días en la capital de Andalucía, en España, estoy ciento por ciento de acuerdo. Así que no quiero perder la oportunidad de compartir contigo esta inolvidable experiencia que viví junto con mi familia; inspírate en nuestro itinerario y pásalo como nunca antes.

Día 1

Para llegar a nuestro destino, elegimos el tren AVE desde Madrid (el recorrido duró poco más de dos horas), y una vez en Sevilla, nos alojamos en Casa 1800, una antigua mansión convertida en un encantador hotel de lujo en el barrio de Santa Cruz, muy céntrico y a unos cuantos pasos de la catedral y su famosa torre de la Giralda (¡desde la pequeña piscina del roof casi podíamos tocarlas!). Tan pronto pudimos, recorrimos sus callecitas, cuya atmósfera nos hizo comprender por qué razón es la ciudad más “deseada” por los viajeros internacionales, en especial los jóvenes, así como uno de los lugares más divertidos del mundo.

Sin duda, este viaje en familia y junto a mi nieta Miren, de seis años, fue una auténtica delicia y es que se come divino. De hecho, el primer día almorzamos en el bar La Catedral, localizado en la calle Mateos Gago. Enseguida, tomamos un coche de caballos para conocer la Plaza de España, el parque de María Luisa, el río Guadalquivir y la plaza de toros de La Maestranza. ¡Sevilla nos dio la bienvenida con sol brillante y cielos muy azules!

Durante siglos, la torre de la Giralda fue la más alta de España y una de las construcciones más famosas de Europa.

Ya en la noche, cenamos cerca del hotel, en el bar La Giralda (donde cientos de años atrás hubo unos baños árabes), que ofrece unas tapas maravillosas como berenjenas tapadas, croquetas, chocos (un tipo de calamar), tostas de queso de cabra y bocaditos de camembert rellenos de langostinos. ¡Todo un festín!

Día 2

Iniciamos con un desayuno en el patio sevillano del hotel y más tarde visitamos la enorme catedral, donde se encuentra la tumba de Cristóbal Colón, así como el tesoro real y la corona de la Virgen de los Reyes, la más valiosa de España. Se trata de la iglesia gótica más grande del mundo, y la tercera mayor de Europa, solo la sobrepasan la basílica de San Pedro en el Vaticano y la catedral de San Pablo en Londres. Construida sobre las ruinas de una mezquita, es famosa por su claustro y su Patio de los Naranjos, en cuya fuente los musulmanes se lavaban las manos y pies antes de entrar a rezar a la mezquita. También admiramos la torre de la Giralda (te aconsejo subir y disfrutar la vista), la cual formaba parte del complejo original.

Después de ser testigos de tan imponentes edificaciones, regresamos al hotel a dejar las compras (¡trajes de sevillanas!) y almorzamos un delicioso gazpacho y albóndigas en Gago 6, ubicado en la calle Mateo Gago. Y en la tarde disfrutamos un paseo en la calle Sierpes y en la zona de compras de la ciudad, desbordada de boutiques, zapaterías, accesorios típicos de Andalucía (por cierto, los zarcillos de las bailarinas de flamenco están muy de moda), parques y cafés.

Las calles son preciosas porque están cubiertas por etéreos toldos blancos, que van de edificio en edificio para proteger a los visitantes del sol. En este punto te sugiero hacer un pequeño desvío hacia la barroca capilla de San José, y no olvides deleitarte en la confitería La Campana, que data de 1885, donde nos sentamos a tomar un café con dulces finos, tal como sus famosas cervantinas.

Esa noche tomamos copas en el elegante patio del hotel Alfonso XIII con música y luz de velas, para luego abordar un taxi y cenar en Santa Cruz, en un lugar especial: Doña Elvira, la casa donde dicen que nació doña Inés, el amor de Don Juan Tenorio. ¡Allí comimos un exquisito “pescaíto frito”, rodeados de naranjos!

Tumba de Cristobal Colón, en la catedral.

Día 3

No podíamos dejar de conocer el Real Alcázar de Sevilla, vale la pena hacer fila y admirar este extraordinario palacio fortificado cercano a la catedral. Rodeado de jardines llenos de fuentes, data del siglo XI, fue construido por los moros durante el periodo de al-Ándalus y después reconstruido por el rey cristiano Pedro I. Su arquitectura es extraordinaria y por más de 600 años, y hasta el día de hoy, ha sido una de las residencias oficiales de los reyes de España, ahora Felipe VI y Letizia.

De ese punto, caminamos (unos 20 minutos) por los recovecos del barrio de Santa Cruz hasta llegar al palacio de las Dueñas, que fuera el hogar de la duquesa Cayetana de Alba, ahora abierto al público. ¡Superinteresante!

Un día perfecto que terminó en un café al aire libre cerca de la Puerta del Perdón en la catedral (donde de manera simbólica toqué los aldabones de la legendaria puerta) bajo un estrellado cielo andaluz.

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